El cardenal Joseph Ratzinger, Papa Benedicto XVI, nació en Marktl am Inn, diócesis de Passau (Alemania), el 16 de abril de 1927 (Sábado Santo), y fue bautizado ese mismo día. Su padre, comisario de la gendarmería, provenía de una antigua familia de agricultores de la Baja Baviera, de condiciones económicas más bien modestas. Su madre era hija de artesanos de Rimsting, en el lago Chiem, y antes de casarse trabajó de cocinera en varios hoteles. | |
domingo, 15 de marzo de 2009
Joseph Ratzinger, Papa Benedicto XVI
miércoles, 11 de marzo de 2009
Padre Alberto Hurtado s.j.
NUESTRA TREMENDA RESPONSABILIDAD:
los llamados a reconstruir el mundo
somos nosotros.
Es una realidad total,
los únicos que podemos cambiarlo,
somos nosotros si vivimos
nuestra religión.
¿ POR QUÉ SE ME HACE NECESARIO HABLAR HOY DEL P. HURTADO ?
Porque al conocerlo a él he descubierto una vez más todo lo que puede pasar con un "SI" radical y sostenido a la voluntad de Dios, todo lo que puede suceder cuando alguien busca de manera constante al Resucitado que sigue presente y actuante en nosotros y en nuestro mundo. Sin duda que la historia de la Iglesia y de la sociedad chilena no se pueden escribir sin la figura del P. Alberto Hurtado. Su respuesta generosa y siempre anhelante de mayor autenticidad y coherencia, no sólo cambió su vida sino también la de mucha gente que lo conoció, que vivió y que sigue viviendo bajo su influjo.
Lo anterior me hace también caer en la cuenta de que un bienaventurado o un santo es alguien que no sólo respondió "acertadamente" al llamado que Jesús le hizo un día a seguirle y a colaborar con Él en la construcción de su Reino.
Es además una persona cuyo "espléndido testimonio y ejemplo de santidad" (LG 39), y a veces también sus obras, nos siguen acompañando en nuestro propio caminar de creyentes; es alguien que sigue santificando la realidad social e histórica porque ha participado plenamente de la fuerza de vida que le ha comunicado el Resucitado. Ojalá que la persona del P. Hurtado siga marcando la historia del presente y del futuro, no sólo de la Iglesia y sociedad chilenas, sino también la de otras iglesias y lugares.
En gran parte esto depende mucho de nosotros los jesuitas, porque, como dice el Superior General de los jesuitas en una carta dirigida a toda la Compañía, "el ejemplo del Padre Hurtado se nos ofrece hoy como regalo del Señor e interpelación para nuestra propia vivencia religiosa".
Por último, en nuestros tiempos, cuando son escasas tanto la ilusión como las prácticas solidarias, el P. Hurtado nos puede ayudar a recuperar la confianza en que la solidaridad con los pobres es posible: como tantos otros hombres y mujeres en la historia de la Iglesia, él nos mostró con palabras y hechos que Dios está comprometido con esa causa.
Además, su amor a los pobres, amor creativo y sediento de eficacia, nos puede estimular a buscar nuevos medios para hacer más real la solidaridad en nuestra tierra.
Para el que está empapado de Cristo, como lo estuvo el Padre Hurtado, los recursos nunca están agotados; siempre se preguntará una y otra vez: "¿Qué haría Cristo en mi lugar?".
Fernando Verdugo s.j. (Mensaje, 8/96)
ALGO DE SU BIOGRAFIA
Nació con el siglo XX, en una familia aristocrática pero no rica, y vivió sus primeros años en el campo. Su padre murió pronto, dejando a su madre, sola, sin dinero y con dos pequeños hijos. Allegados en la casa de sus tíos, Alberto tuvo desde niño una vida austera y sinceramente cristiana. El ejemplo de una madre con una fe profunda y una caridad siempre atenta a las necesidades de los demás lo marcó para siempre.
Becado en el Colegio San Ignacio de la Compañía de Jesús, fue un buen alumno pero no sobresaliente. Si no se destacó en el estudio, si lo hizo por su intensa vida espiritual. Aquí encontró la guía de varios sacerdotes que serían fundamentales en su vocación. Y aquí también conoció a sus entrañables amigos de toda la vida, varios de los cuales consagrarían su vida a Dios.
Antes de entrar en la adolescencia, tenía su futuro decidido. Pero debió postergarlo considerando los problemas económicos de su familia. Estudio derecho, trabajando paralelamente, sin dejar nunca de lado su vida espiritual cada vez más profunda y una activa caridad. Resueltos los problemas económicos, partió al seminario.
Al terminar sus estudios, después de pasar por varios países empapándose de la rigurosa preparación jesuítica, volvió a Chile. Fue como si aterrizara un ciclón.
Pero divergencias con sus superiores en la Acción Católica, acusaciones de falta de espíritu jerárquico, de injerencia en lo político y de ideas avanzadas en materias sociales hicieron crisis. Humildemente, el Padre Hurtado obedeció y dejó su trabajo con los jóvenes.
Entonces, todas sus energías se encauzaron hacia el otro tema que lo desvelaba : los problemas sociales. En cada pobre descubría a Jesús. Quería solucionar de inmediato los dramas que veía a diario, pero también buscaba las causas más profundas de la pobreza. Así tocó puertas, recolectó fondos y movió corazones para sacar adelante al Hogar de Cristo, donde cobijó a niños y viejos desamparados. Al mismo tiempo, estudió y viajó buscando respuestas modernas a los problemas sociales.
Incansable, siguió ideando obras que ayudarán a construir una sociedad más justa : La ASICH, para crear un sindicalismo cristiano; la Revista Mensaje, para analizar la realidad desde el punto de vista de la Iglesia.
Tuvo tiempo para preparase. El cáncer al páncreas lo fue minando de a poco. "¿ Cómo no estar agradecido de Dios ? ¡ Qué fino es EL! Todas mis obras han prosperado; en lugar de un muerte violenta me manda una larga enfermedad para que pueda arreglar tantos asuntos; me da gusto ver tantos amigos... verdaderamente Dios ha sido para mí un Padre cariñoso, el mejor de los Padres.
domingo, 15 de febrero de 2009
Juan Pablo II - Karol Józef Wojtyła

Karol Józef Wojtyła, conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado en octubre de 1978, nació en Wadowice, una pequeña ciudad a 50 kms. de Cracovia, el 18 de mayo de 1920. Era el más pequeño de los tres hijos de Karol Wojtyła y Emilia Kaczorowska. Su madre falleció en 1929. Su hermano mayor Edmund (médico) murió en 1932 y su padre (suboficial del ejército) en 1941. Su hermana Olga murió antes de que naciera él.
Fue bautizado por el sacerdote Franciszek Zak el 20 de junio de 1920 en la Iglesia parroquial de Wadowice; a los 9 años hizo la Primera Comunión, y a los 18 recibió la Confirmación. Terminados los estudios de enseñanza media en la escuela Marcin Wadowita de Wadowice, se matriculó en 1938 en la Universidad Jagellónica de Cracovia y en una escuela de teatro.
Cuando las fuerzas de ocupación nazi cerraron la Universidad, en 1939, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química (Solvay), para ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania.
Tras la segunda guerra mundial, continuó sus estudios en el seminario mayor de Cracovia, nuevamente abierto, y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica, hasta su ordenación sacerdotal en Cracovia el 1 de noviembre de 1946 de manos del Arzobispo Sapieha.
Seguidamente fue enviado a Roma, donde, bajo la dirección del dominico francés Garrigou-Lagrange, se doctoró en 1948 en teología, con una tesis sobre el tema de la fe en las obras de San Juan de la Cruz (Doctrina de fide apud Sanctum Ioannem a Cruce). En aquel período aprovechó sus vacaciones para ejercer el ministerio pastoral entre los emigrantes polacos de Francia, Bélgica y Holanda.
El 4 de julio de 1958 fue nombrado por Pío XII Obispo titular de Olmi y Auxiliar de Cracovia. Recibió la ordenación episcopal el 28 de septiembre de 1958 en la catedral del Wawel (Cracovia), de manos del Arzobispo Eugeniusz Baziak.
El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo cardenal el 26 de junio de 1967, con el título de San Cesareo en Palatio, Diaconía elevada pro illa vice a título presbiteral.
Además de participar en el Concilio Vaticano II (1962-1965), con una contribución importante en la elaboración de la constitución Gaudium et spes, el Cardenal Wojtyła tomó parte en las cinco asambleas del Sínodo de los Obispos anteriores a su pontificado.
Los cardenales reunidos en Cónclave le eligieron Papa el 16 de octubre de 1978. Tomó el nombre de Juan Pablo II y el 22 de octubre comenzó solemnemente su ministerio petrino como 263 sucesor del Apóstol Pedro. Su pontificado ha sido uno de los más largos de la historia de la Iglesia y ha durado casi 27 años.
Juan Pablo II ejerció su ministerio petrino con incansable espíritu misionero, dedicando todas sus energías, movido por la "sollicitudo omnium Ecclesiarum" y por la caridad abierta a toda la humanidad. Realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia, y 146 por el interior de este país. Además, como Obispo de Roma, visitó 317 de las 333 parroquias romanas.
Más que todos sus predecesores se encontró con el pueblo de Dios y con los responsables de las naciones: más de 17.600.000 peregrinos participaron en las 1166 Audiencias Generales que se celebran los miércoles. Ese numero no incluye las otras audiencias especiales y las ceremonias religiosas [más de 8 millones de peregrinos durante el Gran Jubileo del año 2000] y los millones de fieles que el Papa encontró durante las visitas pastorales efectuadas en Italia y en el resto del mundo. Hay que recordar también las numerosas personalidades de gobierno con las que se entrevistó durante las 38 visitas oficiales y las 738 audiencias o encuentros con jefes de Estado y 246 audiencias y encuentros con Primeros Ministros.
Su amor a los jóvenes le impulsó a iniciar en 1985 las Jornadas Mundiales de la Juventud. En las 19 ediciones de la JMJ celebradas a lo largo de su pontificado se reunieron millones de jóvenes de todo el mundo. Además, su atención hacia la familia se puso de manifiesto con los encuentros mundiales de las familias, inaugurados por él en 1994.
Bajo su guía, la Iglesia se acercó al tercer milenio y celebró el Gran Jubileo del año 2000, según las líneas indicadas por él en la carta apostólica Tertio millennio adveniente; y se asomó después a la nueva época, recibiendo sus indicaciones en la carta apostólica Novo millennio ineunte, en la que mostraba a los fieles el camino del tiempo futuro.
Con el Año de la Redención, el Año Mariano y el Año de la Eucaristía, promovió la renovación espiritual de la Iglesia.
Realizó numerosas canonizaciones y beatificaciones para mostrar innumerables ejemplos de santidad de hoy, que sirvieran de estímulo a los hombres de nuestro tiempo: celebró 147 ceremonias de beatificación -en las que proclamó 1338 beatos- y 51 canonizaciones, con un total de 482 santos. Proclamó a santa Teresa del Niño Jesús Doctora de la Iglesia.
Amplió notablemente el Colegio cardenalicio, creando 231 cardenales (más uno "in pectore", cuyo nombre no se hizo público antes de su muerte) en 9 consistorios. Además, convocó 6 reuniones plenarias del colegio cardenalicio.
Presidió 15 Asambleas del Sínodo de los obispos: 6 generales ordinarias (1980, 1983, 1987, 1990, 1994 y 2001), 1 general extraordinaria (1985) y 8 especiales (1980, 1991, 1994, 1995, 1997, 1998 (2) y 1999).
Entre sus documentos principales se incluyen: 14 Encíclicas, 15 Exhortaciones apostólicas, 11 Constituciones apostólicas y 45 Cartas apostólicas.
Publicó también cinco libros como doctor privado: "Cruzando el umbral de la esperanza" (octubre de 1994);"Don y misterio: en el quincuagésimo aniversario de mi ordenación sacerdotal" (noviembre de 1996); "Tríptico romano - Meditaciones", libro de poesías (marzo de 2003); “¡Levantaos! ¡Vamos!” (mayo de 2004) y “Memoria e identidad” (febrero de 2005).
Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005, a las 21.37, mientras concluía el sábado, y ya habíamos entrado en la octava de Pascua y domingo de la Misericordia Divina.
Desde aquella noche hasta el 8 de abril, día en que se celebraron las exequias del difunto pontífice, más de tres millones de peregrinos rindieron homenaje a Juan Pablo II, haciendo incluso 24 horas de cola para poder acceder a la basílica de San Pedro.
El 28 de abril, el Santo Padre Benedicto XVI dispensó del tiempo de cinco años de espera tras la muerte para iniciar la causa de beatificación y canonización de Juan Pablo II. La causa la abrió oficialmente el cardenal Camillo Ruini, vicario general para la diócesis de Roma, el 28 de junio de 2005.
Fuente: Vaticano
Actualizado al: 30-06-2005
viernes, 16 de enero de 2009
ARZOBISPO Francisco Javier Errazuriz Ossa
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jueves, 15 de enero de 2009
Un largo adviento vivimos los chilenos
Un largo adviento vivimos los chilenos
Veíamos con frecuencia a Juan Pablo II recorriendo países y continentes. En todas partes lo esperaban con cariño y lo recibían con entusiasmo. Y nosotros nos preguntábamos inquietos: ¿Cuándo vendrá a Chile? ¿Vendrá a vernos algún día?
Hasta que, por fin, el feliz éxito de su Mediación entre Chile y Argentina, despejó los caminos para su visita.
En la tarde del 16 de julio de 1985, día de la Virgen del Carmen, en medio de cánticos y aclamaciones en el Templo de Maipú, uno a uno los Obispos firmaron una carta que tenia la dirección del Vaticano.
En ella reiteraron a Juan Pablo II una antigua invitación: "Los Obispos de Chile solicitamos por unanimidad vuestra visita pastoral a nuestra patria".
Sólo tres meses demoró la respuesta: "Con inmenso agrado la Nunciatura Apostólica tiene el honor de comunicar a la opinión pública que el Santo Padre Juan Pablo II ha manifestado su propósito de visitar Chile y Argentina en el primer trimestre del año 1987".
(Lunes 21 de octubre de 1985)
Y así todos nos pusimos alegremente a preparar la casa.
En ella levantamos un altar, pintamos las murallas, sacudimos el polvo, nos reunimos con los vecinos, pedimos perdón por nuestras faltas, buscamos nuevamente a Dios y empezamos a disponer el corazón.
Para recibir al Papa, desde el hombre más modesto hasta el más acaudalado, todos, de cualquier condición social o pensamiento, todos prestaron su generosa ayuda y colaboración.
Bajar historia de la visita (archivo word 48 kb)
Himno
Padre Bueno, Santo Dios, | ||||
Oración
Santo Dios y Padre Bueno,
bendecimos tu nombre
a lo largo de nuestra tierra.
Te damos gracias por tu Hijo Jesucristo
y por su Apóstol el Papa Juan Pablo,
Peregrino de la Paz,
Mensajero de la Vida,
Profeta de la Verdad y la Justicia.
Te damos gracias
porque viene a nuestra patria,
a confirmarnos en la fe,
a animar nuestra esperanza
y a unirnos en el amor fraterno.
Ayuda a la familia chilena
para acoger con gozo su visita.
Envíanos tu Espíritu
para convertirnos de corazón
y construir un país reconciliado.
Santa María, Madre de Chile,
Virgen del Norte y del Sur,
Señora del Mar y la Cordillera,
ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
martes, 16 de diciembre de 2008
PARROQUIA SANTO CURA APOYA A CANAL 29 Y RADIO PALABRA EN LA TELETÓN
PARROQUIA SANTO CURA APOYA A CANAL 29 Y RADIO PALABRA EN LA TELETÓN
Se alcanzó la meta de la Teletón nuevamente este año, gracias a ustedes y a su deseo de ayudar a un niño a caminar.Canal 29 y Radio Palabra 107.9 FM, organizaron un show en el paradero 18 de Gran Avenida, en la cual ayudaron y participaron todos quienes trabajamos en esos medios de comunicación, incluidos la franja religiosa de la parroquia.

