domingo, 15 de marzo de 2009

Joseph Ratzinger, Papa Benedicto XVI

El cardenal Joseph Ratzinger, Papa Benedicto XVI, nació en Marktl am Inn, diócesis de Passau (Alemania), el 16 de abril de 1927 (Sábado Santo), y fue bautizado ese mismo día. Su padre, comisario de la gendarmería, provenía de una antigua familia de agricultores de la Baja Baviera, de condiciones económicas más bien modestas. Su madre era hija de artesanos de Rimsting, en el lago Chiem, y antes de casarse trabajó de cocinera en varios hoteles.

Pasó su infancia y su adolescencia en Traunstein, una pequeña localidad cerca de la frontera con Austria, a treinta kilómetros de Salzburgo. En ese marco, que él mismo ha definido “mozartiano”, recibió su formación cristiana, humana y cultural.

El período de su juventud no fue fácil. La fe y la educación de su familia lo preparó para afrontar la dura experiencia de aquellos tiempos en los que el régimen nazi mantenía un clima de fuerte hostilidad contra la Iglesia católica. El joven Joseph vio como los nazis golpeaban al párroco antes de la celebración de la Santa Misa.

Precisamente en esa compleja situación, descubrió la belleza y la verdad de la fe en Cristo; para ello fue fundamental la actitud de su familia, que siempre dio un claro testimonio de bondad y esperanza, con una arraigada pertenencia a la Iglesia.

En los últimos meses de la segunda guerra mundial fue enrolado en los servicios auxiliares antiaéreos.

De 1946 a 1951 estudió filosofía y teología en la Escuela superior de filosofía y teología de Freising y en la universidad de Munich, en Baviera.

Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1951.

Un año después, inició su actividad como profesor en la Escuela superior de Freising.

En el año 1953 se doctoró en teología con la tesis: “Pueblo y casa de Dios en la doctrina de la Iglesia en san Agustín”. Cuatro años más tarde, bajo la dirección del conocido profesor de teología fundamental Gottlieb Söhngen, obtuvo la habilitación para la enseñanza con una disertación sobre: “La teología de la historia de san Buenaventura”.

Tras ejercer como profesor de teología dogmática y fundamental en la Escuela superior de filosofía y teología de Freising, prosiguió su actividad docente en Bona, de 1959 a 1963; en Muñiste, de 1963 a 1966; y en Tubinga, de 1966 a 1969. En este último año pasó a ser catedrático de dogmática e historia del dogma en la Universidad de Ratisbona, donde ocupó también el cargo de vicerrector de la Universidad.

De 1962 a 1965 hizo notables aportaciones al Concilio Vaticano II como “experto”; asistió como teólogo consultor del cardenal Joseph Frings, arzobispo de Colonia.

Su intensa actividad científica lo llevó a desempeñar importantes cargos al servicio de la Conferencia Episcopal Alemana y de la Comisión Teológica Internacional.

En 1972, juntamente con Hans Urs von Balthasar, Henri de Lubac y otros grandes teólogos, fundó la revista de teología “Communio”.

El 25 de marzo de 1977, el Papa Pablo VI lo nombró arzobispo de Munich y Freising. El 28 de mayo recibió la Ordenación episcopal. Fue el primer sacerdote diocesano, después de 80 años, que asumió el gobierno pastoral de la gran archidiócesis bávara. Escogió como lema episcopal: “Colaborador. de la verdad” y él mismo lo explicó: “Por un lado, me parecía que expresaba la relación entre mi tarea previa como profesor y mi nueva misión. Aunque de diferentes modos, lo que estaba y seguía estando en juego era seguir la verdad, estar a su servicio. Y, por otro, escogí este lema porque en el mundo de hoy el tema de la verdad es acallado casi totalmente; pues se presenta como algo demasiado grande para el hombre y, sin embargo, si falta la verdad todo se desmorona”.

Pablo VI lo creó cardenal, con el título presbiteral de “Nuestra Señora de la Consolación en el Tiburtino”, en el consistorio del 27 de junio del mismo año.

En 1978, el Cardenal Ratzinger participó en el Cónclave, celebrado del 25 al 26 de agosto, que eligió a Juan Pablo I, el cual lo nombró su Enviado Especial al III Congreso mariológico internacional, que tuvo lugar en Guayaquil (Ecuador), del 16 al 24 de septiembre. En el mes de octubre del mismo año, participó también en el Cónclave que eligió a Juan Pablo II.

Fue Relator en la V Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos, de 1980, sobre el tema: “Misión de la familia cristiana en el mundo contemporáneo”, y Presidente delegado de la VI Asamblea general ordinaria, de 1983, sobre “La reconciliación y la penitencia en la misión de la Iglesia”.

Juan Pablo II lo nombró Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y Presidente de la Pontificia Comisión Bíblica y de la Comisión Teológica Internacional, el 25 de noviembre de 1981. El 15 de febrero de 1982 renunció al gobierno pastoral de la archidiócesis de Munich y Freising El 5 de abril de 1993, lo elevó al Orden de los Obispos, asignándole la sede suburbicaria de Velletri-Segni.

Fue Presidente de la Comisión para la preparación del Catecismo de la Iglesia católica, que, después de seis años de trabajo (1986-1992), presentó al Papa el nuevo Catecismo.

Juan Pablo II, el 6 de noviembre de 1998, aprobó la elección del cardenal Ratzinger como Vicedecano del Colegio cardenalicio, realizada por los Cardenales del Orden de los Obispos. Y el 30 de noviembre de 2002, aprobó su elección como Decano; con dicho cargo le fue asignada, además, la sede suburbicaria de Ostia.

En 1999 fue Enviado Especial del Papa a las celebraciones con ocasión del XII centenario de la creación de la diócesis de Paderborn, Alemania, que tuvieron lugar el 3 de enero.

Desde el 13 de noviembre de 2000 fue Académico honorario de la Academia Pontificia de las Ciencias.

En la Curia romana, fue miembro del Consejo de la Secretaria de Estado para las Relaciones con los Estados; de las Congregaciones para las Iglesias Orientales, para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, para los Obispos, para la Evangelización de los Pueblos, para la Educación Católica, para el Clero y para las Causas de los Santos; de los Consejos pontificios para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y para la Cultura; del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica; y de las Comisiones pontificias para América Latina, “Ecclesia Dei”, para la Interpretación auténtica del Código de Derecho Canónico y para la Revisión del Código de Derecho Canónico Oriental.

Entre sus numerosas publicaciones ocupa un lugar destacado el libro: "Introducción al Cristianismo", recopilación de lecciones universitarias publicadas en 1968 sobre la profesión de fe apostólica; "Palabra en la Iglesia" (1973), antología de ensayos, predicaciones y reflexiones dedicadas a la pastoral.

Tuvo gran resonancia el discurso que pronunció ante la Academia bávara sobre el tema “¿Por qué sigo aún en la Iglesia?”, en el que, con su habitual claridad, afirmó: “Sólo en la Iglesia es posible ser cristiano y no al margen de la Iglesia”.

Sus publicaciones fueron abundantes a lo largo de los años, constituyendo un punto de referencia para muchas personas, especialmente para los que querían profundizar en el estudio de la teología. En 1985 publicó el libro-entrevista “Informe sobre la fe” y, en 1996 “La sal de la tierra”. Asimismo, con ocasión de su 70° cumpleaños, se publicó el libro: “En la escuela de la verdad”, en el que varios autores ilustran diversos aspectos de su personalidad y de su obra.

Ha recibido numerosos doctorados “honoris causa”: por el College of St. Thomas in St. Paul (Minnesota, Estados Unidos), en 1984; por la Universidad católica de Eichstätt (Alemania) en 1985; por la Universidad católica de Lima (Perú), en 1986; por la Universidad católica de Lublin (Polonia), en 1988; por la Universidad de Navarra (Pamplona, España), en 1998; por la Libre Universidad María Santísima Asunta (LUMSA) (Roma), en 1999; por la Facultad de teología de la Universidad de Wroclaw (Polonia), en 2000.

Tras el fallecimiento de Juan Pablo II, el 19 de abril de 2005 fue elegido Sumo Pontífice en el cónclave de Cardenales. El inicio solemne de su Pontificado fue el domingo 24 de abril. Benedicto XVI ha publicado una Encíclica (Deus Caritas Est, 2005) y una Exhortación Apostólica Postsinodal (Sacramentum Caritatis, sobre la Eucaristía fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia (2007). Ha realizado cinco viajes fuera de Italia: Colonia, Alemania (2005); Polonia; Valencia; Turquía; Munich, Altötting y Ratisbona (2006).


miércoles, 11 de marzo de 2009

Padre Alberto Hurtado s.j.

NUESTRA TREMENDA RESPONSABILIDAD:
los llamados a reconstruir el mundo
somos nosotros.

Es una realidad total,
los únicos que podemos cambiarlo,
somos nosotros si vivimos
nuestra religión.


¿ POR QUÉ SE ME HACE NECESARIO HABLAR HOY DEL P. HURTADO ?

Porque al conocerlo a él he descubierto una vez más todo lo que puede pasar con un "SI" radical y sostenido a la voluntad de Dios, todo lo que puede suceder cuando alguien busca de manera constante al Resucitado que sigue presente y actuante en nosotros y en nuestro mundo. Sin duda que la historia de la Iglesia y de la sociedad chilena no se pueden escribir sin la figura del P. Alberto Hurtado. Su respuesta generosa y siempre anhelante de mayor autenticidad y coherencia, no sólo cambió su vida sino también la de mucha gente que lo conoció, que vivió y que sigue viviendo bajo su influjo.

Lo anterior me hace también caer en la cuenta de que un bienaventurado o un santo es alguien que no sólo respondió "acertadamente" al llamado que Jesús le hizo un día a seguirle y a colaborar con Él en la construcción de su Reino.

Es además una persona cuyo "espléndido testimonio y ejemplo de santidad" (LG 39), y a veces también sus obras, nos siguen acompañando en nuestro propio caminar de creyentes; es alguien que sigue santificando la realidad social e histórica porque ha participado plenamente de la fuerza de vida que le ha comunicado el Resucitado. Ojalá que la persona del P. Hurtado siga marcando la historia del presente y del futuro, no sólo de la Iglesia y sociedad chilenas, sino también la de otras iglesias y lugares.

En gran parte esto depende mucho de nosotros los jesuitas, porque, como dice el Superior General de los jesuitas en una carta dirigida a toda la Compañía, "el ejemplo del Padre Hurtado se nos ofrece hoy como regalo del Señor e interpelación para nuestra propia vivencia religiosa".

Por último, en nuestros tiempos, cuando son escasas tanto la ilusión como las prácticas solidarias, el P. Hurtado nos puede ayudar a recuperar la confianza en que la solidaridad con los pobres es posible: como tantos otros hombres y mujeres en la historia de la Iglesia, él nos mostró con palabras y hechos que Dios está comprometido con esa causa.
Además, su amor a los pobres, amor creativo y sediento de eficacia, nos puede estimular a buscar nuevos medios para hacer más real la solidaridad en nuestra tierra.
Para el que está empapado de Cristo, como lo estuvo el Padre Hurtado, los recursos nunca están agotados; siempre se preguntará una y otra vez: "¿Qué haría Cristo en mi lugar?".

Fernando Verdugo s.j. (Mensaje, 8/96)


ALGO DE SU BIOGRAFIA

Fueron apenas quince años de sacerdocio. Pero los vivió tan a fondo, se preocupó de tantas miles de personas, ideó y concretó tal cantidad de obras, trabajó tan incansablemente por el Reino de Dios, que su amigo Manuel Larraín tuvo que concluir en su entierro que el paso del Padre Hurtado por este mundo había sido "Una visita de Dios a nuestra Patria".

Nació con el siglo XX, en una familia aristocrática pero no rica, y vivió sus primeros años en el campo. Su padre murió pronto, dejando a su madre, sola, sin dinero y con dos pequeños hijos. Allegados en la casa de sus tíos, Alberto tuvo desde niño una vida austera y sinceramente cristiana. El ejemplo de una madre con una fe profunda y una caridad siempre atenta a las necesidades de los demás lo marcó para siempre.

Becado en el Colegio San Ignacio de la Compañía de Jesús, fue un buen alumno pero no sobresaliente. Si no se destacó en el estudio, si lo hizo por su intensa vida espiritual. Aquí encontró la guía de varios sacerdotes que serían fundamentales en su vocación. Y aquí también conoció a sus entrañables amigos de toda la vida, varios de los cuales consagrarían su vida a Dios.

Antes de entrar en la adolescencia, tenía su futuro decidido. Pero debió postergarlo considerando los problemas económicos de su familia. Estudio derecho, trabajando paralelamente, sin dejar nunca de lado su vida espiritual cada vez más profunda y una activa caridad. Resueltos los problemas económicos, partió al seminario.

Al terminar sus estudios, después de pasar por varios países empapándose de la rigurosa preparación jesuítica, volvió a Chile. Fue como si aterrizara un ciclón.

En la primera etapa de su vida de sacerdote se volcó hacia los jóvenes. Con visión profética escribió "¿Es Chile un país católico?", en el que cuestiona nuestro catolicismo por la coexistencia de abundancia y de miseria. No teme hablar de todos los males de Chile, pero cada capítulo está lleno de fe y esperanza, convirtiendo los males en desafíos para la juventud. El libro provocaría a miles de jóvenes que se dedicaría a la vida social, pública y más aún al sacerdocio. Retiros, Charlas, dirección espiritual, clases, organización, desfiles, antorchas. Los remece, los entusiasma, los convence. "Joven que lees estas líneas; si alguna vez en tu vida recibes un llamamiento a algo grande y generoso, apróntate para la lucha y regocíjate de antemano con la victoria. El Reino de los cielos padece violencia y solo los esforzados lo arrebatan... ¡ no vaciles!, ¡pelea valientemente por seguir el llamamiento de Cristo" Muchas vocaciones, una generación completa marcada.

Pero divergencias con sus superiores en la Acción Católica, acusaciones de falta de espíritu jerárquico, de injerencia en lo político y de ideas avanzadas en materias sociales hicieron crisis. Humildemente, el Padre Hurtado obedeció y dejó su trabajo con los jóvenes.

Entonces, todas sus energías se encauzaron hacia el otro tema que lo desvelaba : los problemas sociales. En cada pobre descubría a Jesús. Quería solucionar de inmediato los dramas que veía a diario, pero también buscaba las causas más profundas de la pobreza. Así tocó puertas, recolectó fondos y movió corazones para sacar adelante al Hogar de Cristo, donde cobijó a niños y viejos desamparados. Al mismo tiempo, estudió y viajó buscando respuestas modernas a los problemas sociales.

Muchas otras obras de caridad puede ostentar nuestra sociedad, pero todo este inmenso esfuerzo de generosidad, muy de alabar, no logra reparar los estragos de la injusticia. La injusticia causa enormemente más males que los que pueda reparar la caridad".

Incansable, siguió ideando obras que ayudarán a construir una sociedad más justa : La ASICH, para crear un sindicalismo cristiano; la Revista Mensaje, para analizar la realidad desde el punto de vista de la Iglesia.

Tuvo tiempo para preparase. El cáncer al páncreas lo fue minando de a poco. "¿ Cómo no estar agradecido de Dios ? ¡ Qué fino es EL! Todas mis obras han prosperado; en lugar de un muerte violenta me manda una larga enfermedad para que pueda arreglar tantos asuntos; me da gusto ver tantos amigos... verdaderamente Dios ha sido para mí un Padre cariñoso, el mejor de los Padres.

domingo, 15 de febrero de 2009

Juan Pablo II - Karol Józef Wojtyła



Karol Józef Wojtyła, conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado en octubre de 1978, nació en Wadowice, una pequeña ciudad a 50 kms. de Cracovia, el 18 de mayo de 1920. Era el más pequeño de los tres hijos de Karol Wojtyła y Emilia Kaczorowska. Su madre falleció en 1929. Su hermano mayor Edmund (médico) murió en 1932 y su padre (suboficial del ejército) en 1941. Su hermana Olga murió antes de que naciera él.

Fue bautizado por el sacerdote Franciszek Zak el 20 de junio de 1920 en la Iglesia parroquial de Wadowice; a los 9 años hizo la Primera Comunión, y a los 18 recibió la Confirmación. Terminados los estudios de enseñanza media en la escuela Marcin Wadowita de Wadowice, se matriculó en 1938 en la Universidad Jagellónica de Cracovia y en una escuela de teatro.

Cuando las fuerzas de ocupación nazi cerraron la Universidad, en 1939, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química (Solvay), para ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania.

A partir de 1942, al sentir la vocación al sacerdocio, siguió las clases de formación del seminario clandestino de Cracovia, dirigido por el Arzobispo de Cracovia, Cardenal Adam Stefan Sapieha. Al mismo tiempo, fue uno de los promotores del "Teatro Rapsódico", también clandestino.

Tras la segunda guerra mundial, continuó sus estudios en el seminario mayor de Cracovia, nuevamente abierto, y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica, hasta su ordenación sacerdotal en Cracovia el 1 de noviembre de 1946 de manos del Arzobispo Sapieha.

Seguidamente fue enviado a Roma, donde, bajo la dirección del dominico francés Garrigou-Lagrange, se doctoró en 1948 en teología, con una tesis sobre el tema de la fe en las obras de San Juan de la Cruz (Doctrina de fide apud Sanctum Ioannem a Cruce). En aquel período aprovechó sus vacaciones para ejercer el ministerio pastoral entre los emigrantes polacos de Francia, Bélgica y Holanda.

En 1948 volvió a Polonia, y fue vicario en diversas parroquias de Cracovia y capellán de los universitarios hasta 1951, cuando reanudó sus estudios filosóficos y teológicos. En 1953 presentó en la Universidad Católica de Lublin una tesis titulada "Valoración de la posibilidad de fundar una ética católica sobre la base del sistema ético de Max Scheler". Después pasó a ser profesor de Teología Moral y Etica Social en el seminario mayor de Cracovia y en la facultad de Teología de Lublin.

El 4 de julio de 1958 fue nombrado por Pío XII Obispo titular de Olmi y Auxiliar de Cracovia. Recibió la ordenación episcopal el 28 de septiembre de 1958 en la catedral del Wawel (Cracovia), de manos del Arzobispo Eugeniusz Baziak.

El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo cardenal el 26 de junio de 1967, con el título de San Cesareo en Palatio, Diaconía elevada pro illa vice a título presbiteral.

Además de participar en el Concilio Vaticano II (1962-1965), con una contribución importante en la elaboración de la constitución Gaudium et spes, el Cardenal Wojtyła tomó parte en las cinco asambleas del Sínodo de los Obispos anteriores a su pontificado.

Los cardenales reunidos en Cónclave le eligieron Papa el 16 de octubre de 1978. Tomó el nombre de Juan Pablo II y el 22 de octubre comenzó solemnemente su ministerio petrino como 263 sucesor del Apóstol Pedro. Su pontificado ha sido uno de los más largos de la historia de la Iglesia y ha durado casi 27 años.

Juan Pablo II ejerció su ministerio petrino con incansable espíritu misionero, dedicando todas sus energías, movido por la "sollicitudo omnium Ecclesiarum" y por la caridad abierta a toda la humanidad. Realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia, y 146 por el interior de este país. Además, como Obispo de Roma, visitó 317 de las 333 parroquias romanas.

Más que todos sus predecesores se encontró con el pueblo de Dios y con los responsables de las naciones: más de 17.600.000 peregrinos participaron en las 1166 Audiencias Generales que se celebran los miércoles. Ese numero no incluye las otras audiencias especiales y las ceremonias religiosas [más de 8 millones de peregrinos durante el Gran Jubileo del año 2000] y los millones de fieles que el Papa encontró durante las visitas pastorales efectuadas en Italia y en el resto del mundo. Hay que recordar también las numerosas personalidades de gobierno con las que se entrevistó durante las 38 visitas oficiales y las 738 audiencias o encuentros con jefes de Estado y 246 audiencias y encuentros con Primeros Ministros.

Su amor a los jóvenes le impulsó a iniciar en 1985 las Jornadas Mundiales de la Juventud. En las 19 ediciones de la JMJ celebradas a lo largo de su pontificado se reunieron millones de jóvenes de todo el mundo. Además, su atención hacia la familia se puso de manifiesto con los encuentros mundiales de las familias, inaugurados por él en 1994.

Juan Pablo II promovió el diálogo con los judíos y con los representantes de las demás religiones, convocándolos en varias ocasiones a encuentros de oración por la paz, especialmente en Asís.

Bajo su guía, la Iglesia se acercó al tercer milenio y celebró el Gran Jubileo del año 2000, según las líneas indicadas por él en la carta apostólica Tertio millennio adveniente; y se asomó después a la nueva época, recibiendo sus indicaciones en la carta apostólica Novo millennio ineunte, en la que mostraba a los fieles el camino del tiempo futuro.

Con el Año de la Redención, el Año Mariano y el Año de la Eucaristía, promovió la renovación espiritual de la Iglesia.

Realizó numerosas canonizaciones y beatificaciones para mostrar innumerables ejemplos de santidad de hoy, que sirvieran de estímulo a los hombres de nuestro tiempo: celebró 147 ceremonias de beatificación -en las que proclamó 1338 beatos- y 51 canonizaciones, con un total de 482 santos. Proclamó a santa Teresa del Niño Jesús Doctora de la Iglesia.

Amplió notablemente el Colegio cardenalicio, creando 231 cardenales (más uno "in pectore", cuyo nombre no se hizo público antes de su muerte) en 9 consistorios. Además, convocó 6 reuniones plenarias del colegio cardenalicio.

Presidió 15 Asambleas del Sínodo de los obispos: 6 generales ordinarias (1980, 1983, 1987, 1990, 1994 y 2001), 1 general extraordinaria (1985) y 8 especiales (1980, 1991, 1994, 1995, 1997, 1998 (2) y 1999).

Entre sus documentos principales se incluyen: 14 Encíclicas, 15 Exhortaciones apostólicas, 11 Constituciones apostólicas y 45 Cartas apostólicas.

Promulgó el Catecismo de la Iglesia Católica, a la luz de la Revelación, autorizadamente interpretada por el Concilio Vaticano II. Reformó el Código de Derecho Canónico y el Código de Cánones de las Iglesias Orientales; y reorganizó la Curia Romana.

Publicó también cinco libros como doctor privado: "Cruzando el umbral de la esperanza" (octubre de 1994);"Don y misterio: en el quincuagésimo aniversario de mi ordenación sacerdotal" (noviembre de 1996); "Tríptico romano - Meditaciones", libro de poesías (marzo de 2003); “¡Levantaos! ¡Vamos!” (mayo de 2004) y “Memoria e identidad” (febrero de 2005).

Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005, a las 21.37, mientras concluía el sábado, y ya habíamos entrado en la octava de Pascua y domingo de la Misericordia Divina.

Desde aquella noche hasta el 8 de abril, día en que se celebraron las exequias del difunto pontífice, más de tres millones de peregrinos rindieron homenaje a Juan Pablo II, haciendo incluso 24 horas de cola para poder acceder a la basílica de San Pedro.

El 28 de abril, el Santo Padre Benedicto XVI dispensó del tiempo de cinco años de espera tras la muerte para iniciar la causa de beatificación y canonización de Juan Pablo II. La causa la abrió oficialmente el cardenal Camillo Ruini, vicario general para la diócesis de Roma, el 28 de junio de 2005.

Fuente: Vaticano
Actualizado al: 30-06-2005

viernes, 16 de enero de 2009

ARZOBISPO Francisco Javier Errazuriz Ossa






Biografía

Nació en Santiago de Chile el 5 de septiembre de 1933. Hijo de don Pedro Errázuriz Larraín y de la Sra. Marta Ossa Ruiz. Es el segundo de seis hermanos (María Angélica, Francisco Javier, Pedro Pablo, Margarita María, Carmen Gloria y Juan Eduardo). Su educación primaria y secundaria la realiza en el Liceo Alemán, destacándose por su aplicación en los estudios y en atletismo, en el cual obtiene premios en campeonatos nacionales.

En 1951 entra a la Facultad de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde alcanza el grado de Bachiller en Matemáticas Superiores. Durante esos años participa en el Centro de Alumnos y en la Federación de Estudiantes y se integra a los grupos universitarios del naciente movimiento de Schönstatt. De esta manera se constituye en compañero del Siervo de Dios Mario Hiriart P.. Con él y otros jóvenes forma parte de la generación fundadora de ese movimiento apostólico mariano en Chile.

Entre 1956 y 1958 estudia filosofía en la Universidad Estatal de Friburgo en Suiza. En esa misma universidad cursa teología, licenciándose en 1962.

Es ordenado sacerdote con otros 10 diáconos chilenos de la comunidad fundada por San Vicente Pallotti (palotinos) por Monseñor Manuel Larraín, primer Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam). La ordenación tiene lugar en Friburgo, el 16 de julio de 1961. En octubre de 1962 tiene semanas de decisivos encuentros con el Padre José Kentenich, fundador de Schönstatt, cuya paternidad espiritual siempre ha apreciado como un don de Dios.

Desde 1963 a 1965 asesora a comunidades juveniles y universitarias en diferentes ciudades de Chile. En 1965 es nombrado Superior Regional de Chile del Instituto Secular de los Padres de Schönstatt, el que entonces vivía su proceso de fundación. Este cargo lo ejerce hasta 1971. Desde Chile dirige las comunidades de la Península Ibérica y de Ecuador de su Instituto Secular. Siendo Superior Regional se integra a los trabajos de la Conferencia de Religiosos de Chile, la cual lo elige como Vicepresidente. En esos años, a Monseñor Errázuriz le corresponde trabajar en la cercanía del Cardenal Raúl Silva Henríquez, quien había acogido en su etapa fundacional al Instituto Secular de los Padres de Schönstatt en su Arquidiócesis. Entre ambos nació una fecunda amistad.

En 1971 es llamado a Alemania para participar como miembro del Consejo General de su comunidad. En 1974 es elegido Superior General de su Instituto, con ello se le encomendaron las funciones de Presidente del Consejo Internacional de la Obra de Schönstatt. En 1980 es reelegido en el cargo de Superior General, continuando en el ejercicio de ambas funciones hasta diciembre de 1990. En el cumplimiento de estas, realiza múltiples visitas pastorales que lo llevan a recorrer Europa, América, Africa y Australia.

El 22 de diciembre de 1990 es nombrado Arzobispo Secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Recibe la ordenación episcopal de manos del Santo Padre el 6 de enero de 1991, en la Basílica de San Pedro. Toma por lema "Nominatim proprias vocat" - "A los suyos los llama por su nombre" (Jn 10,3), siendo nombrado Arzobispo Titular de Holar.

Durante el tiempo de sus labores en Roma, se desempeñó además como:

* Consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
* Miembro del Pontificio Consejo para los Laicos.
* Miembro de la Pontificia Comisión para América Latina (CAL).
* Miembro del Pontificio Consejo de la Pastoral para los Emigrantes e Itinerantes.
* Miembro del Pontificio Consejo para los Operadores Sanitarios.
* Miembro de la Asamblea del Sínodo de Obispos sobre la Vida Consagrada.

El 24 de septiembre de 1996, en la fiesta de la Virgen de La Merced, Patrona de la Diócesis de Valparaíso, el Santo Padre lo nombra Obispo de esa Diócesis. Asume el cargo el día 10 de noviembre del mismo año. Escoge como lema episcopal "Ut vitam habeant" - "Para que tengan vida" - (Jn 10,10), el que le acompaña hasta la fecha. En 1997 participó en Roma en el Sínodo de los Obispos de América.

El Papa Juan Pablo II lo nombra Arzobispo de Santiago el 24 de abril de 1998. Toma posesión del cargo, el domingo 17 de mayo de 1998, en la Catedral Metropolitana.

El Santo Padre le otorga el Palio Arzobispal, en la Festividad de San Pedro y San Pablo, el 29 de junio de 1998, en la Basílica de San Pedro, en Roma.

El 20 de noviembre de 1998 es elegido Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, por un período de 3 años. El 13 de mayo de 1999 es elegido Primer Vicepresidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), Bogotá.

Aspectos Destacados

1.- Como Arzobispo de Santiago y también como Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, le ha cabido un papel central en las gestiones que la Iglesia ha realizado a favor de la reconciliación y el reencuentro entre los chilenos.

2.- Varias homilías en la Catedral de Santiago, especialmente en los Tedeum de Fiestas Patrias, han tenido honda repercusión en la clase política y en todo el país. Han constituído pasos importantes en el arduo proceso de reencuentro nacional.

3.- En el mundo intelectual, su discurso en el Ciclo de Conferencias organizado por la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales, "Chile, un país unido: Reflexiones sobre iniciativas de reconciliación y entendimiento nacional", fue valorada como una señal muy poderosa hacia el futuro de la nación en el contexto del proceso de globalización.

4.- Sus actividades como Pastor de la Arquidiócesis de Santiago, se han orientado preferentemente a la proyección del IX Sínodo, que condujera el Cardenal Carlos Oviedo, verdadero legado espiritual del inmediato predecesor de Mons. Errázuriz. Con este fin recorre continuamente las parroquias y los barrios populares, estableciendo un contacto cálido y directo con las comunidades.

5.- Impulsa la preparación del Encuentro Continental de Jóvenes, el cual, en octubre de 1998, tiene su sede central en Santiago.

6.- Como Presidente de la Conferencia Episcopal, junto a todos los Obispos de Chile, se ha concentrado en la realización de un Año Santo Jubilar muy intenso, tanto por el trabajo pastoral en la base y por su repercusión social en esfuerzos por aliviar la dramática situación de los sin casa, como también por la movilización entusiasta de amplios sectores de la juventud. Algunos actos públicos del Jubileo han marcado a toda la sociedad chilena. Entre estas convocaciones, cabe destacar una celebración que todos los observadores coinciden en calificar como uno de los acontecimientos más trascendentales en pro de la paz y la justicia. Se trató de la ceremonia litúrgica llamada "Purificación de la Memoria". Siguiendo el ejemplo de S.S. Juan Pablo II, en ella los Obispos de Chile pidieron perdón por los pecados de la Iglesia Católica en este país. El texto celebratorio de los Obispos incluía una notable interpretación de la historia de los últimos 40 años de Chile. Esta visión, aguda y equilibrada, ha pasado a ser una referencia pública reiterada para los principales actores políticos del Chile actual.

7.- En los diferentes cargos que ha desempeñado al servicio de la Iglesia, Monseñor Errázuriz ha denotado una particular sensibilidad por los temas de evangelización de la cultura, tanto en sus manifestaciones ilustradas como en las de la tradición popular. En sus funciones de Gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica de Chile, ese interés lo ha expresado en las orientaciones generales que él ha señalado a diversas autoridades de dicha Universidad y de los organismos que la proyectan en el ámbito de la nación chilena.


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jueves, 15 de enero de 2009

Un largo adviento vivimos los chilenos


Un largo adviento vivimos los chilenos

Veíamos con frecuencia a Juan Pablo II recorriendo países y continentes. En todas partes lo esperaban con cariño y lo recibían con entusiasmo. Y nosotros nos preguntábamos inquietos: ¿Cuándo vendrá a Chile? ¿Vendrá a vernos algún día?

Hasta que, por fin, el feliz éxito de su Mediación entre Chile y Argentina, despejó los caminos para su visita.

En la tarde del 16 de julio de 1985, día de la Virgen del Carmen, en medio de cánticos y aclamaciones en el Templo de Maipú, uno a uno los Obispos firmaron una carta que tenia la dirección del Vaticano.

En ella reiteraron a Juan Pablo II una antigua invitación: "Los Obispos de Chile solicitamos por unanimidad vuestra visita pastoral a nuestra patria".

Sólo tres meses demoró la respuesta: "Con inmenso agrado la Nunciatura Apostólica tiene el honor de comunicar a la opinión pública que el Santo Padre Juan Pablo II ha manifestado su propósito de visitar Chile y Argentina en el primer trimestre del año 1987".
(Lunes 21 de octubre de 1985)

Y así todos nos pusimos alegremente a preparar la casa.
En ella levantamos un altar, pintamos las murallas, sacudimos el polvo, nos reunimos con los vecinos, pedimos perdón por nuestras faltas, buscamos nuevamente a Dios y empezamos a disponer el corazón.

Para recibir al Papa, desde el hombre más modesto hasta el más acaudalado, todos, de cualquier condición social o pensamiento, todos prestaron su generosa ayuda y colaboración.

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Himno


Letra y música:
Eugenio Rengifo
Intérprete: Los huasos de Algarrobal



Padre Bueno, Santo Dios,
hoy bendecimos tu nombre
en esta tierra que busca tu luz
te damos gracias, Señor

Te damos gracias por tu Hijo Jesús
y por tu Apóstol Juan Pablo,
en este Chile que busca tu luz
te damos gracias, Señor.

Mensajero de la Vida,
peregrino de la Paz,
danos el pan de la Palabra,
el pan de la Esperanza, el pan de la Verdad

Mensajero de la Vida,
peregrino de la Paz,
vamos juntando nuestras manos
cantando como hermanos un canto de unidad.

Padre bueno, Santo Dios,
danos tu Espíritu Divino,
Él nos ayude a construir
nuestra reconciliación.

Santa María, Madre de Dios,
Virgen del Norte y del Sur,
Oye a tus hijos, únete a su voz,
escucha nuestro clamor.

Mensajero de la vida....


Oración

Santo Dios y Padre Bueno,
bendecimos tu nombre
a lo largo de nuestra tierra.

Te damos gracias por tu Hijo Jesucristo
y por su Apóstol el Papa Juan Pablo,
Peregrino de la Paz,
Mensajero de la Vida,
Profeta de la Verdad y la Justicia.

Te damos gracias
porque viene a nuestra patria,
a confirmarnos en la fe,
a animar nuestra esperanza
y a unirnos en el amor fraterno.

Ayuda a la familia chilena
para acoger con gozo su visita.
Envíanos tu Espíritu
para convertirnos de corazón
y construir un país reconciliado.

Santa María, Madre de Chile,
Virgen del Norte y del Sur,
Señora del Mar y la Cordillera,
ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén.

martes, 16 de diciembre de 2008

PARROQUIA SANTO CURA APOYA A CANAL 29 Y RADIO PALABRA EN LA TELETÓN


PARROQUIA SANTO CURA APOYA A CANAL 29 Y RADIO PALABRA EN LA TELETÓN

Se alcanzó la meta de la Teletón nuevamente este año, gracias a ustedes y a su deseo de ayudar a un niño a caminar.

Canal 29 y Radio Palabra 107.9 FM, organizaron un show en el paradero 18 de Gran Avenida, en la cual ayudaron y participaron todos quienes trabajamos en esos medios de comunicación, incluidos la franja religiosa de la parroquia.



PRIMERA COMUNIÓN EN SAN JUAN JUAN BAUTISTA


PRIMERA COMUNIÓN EN SAN JUAN JUAN BAUTISTA

"El que come de mi carne y bebe de mi sangre, tiene la vida eterna, y Yo le resucitaré en el último día" (Jn 6).